lunes, 19 de enero de 2015

Naufragio.

Cuando solo sientes ese puto vacío en tu pecho que te consume, te convierte en la nada, te mata por dentro.
Solo quieres desaparecer del mundo, borrar toda señal de tu existencia y hundirte.
Hundirte, seguir hundiéndote. Porque sabes que si vuelves allí arriba, si vuelves a la superficie, el dolor será mucho peor.
¿Y qué si eres un cobarde o eres débil por dejarte arrastrar? Si ya no tienes fuerzas para luchar contra la corriente. Si ya no eres nada, solo eres ese vacío, ya te has dejado consumir. Ya nada importa.
Simplemente te hundes, te hundes, te hundes hasta que tocas fondo.
Tocas fondo, te ahogas, tragas agua hasta que tus pulmones se llenan de ella. Hasta que ya no hay nada. Solo hay negrura, más vacío y ahora, por primera vez, sientes miedo. Miedo de perderlo todo y de que ese sea tu final.
Rezas por que no sea así. Rezas por que se calmen las aguas. Intentas gritar, intentas nadar. Esperas a que alguien venga a por ti. A salvarte. Pero no llega nadie, no te oyen, no te rescatan.
Y entonces ocurre. Entonces flotas, flotas poco a poco hasta la superficie. Flotas con la corriente que te lleva. Y estás aliviado. No quieres volver a hundirte, ahora quieres seguir flotando, o incluso luchar. Sabes que encontrarás las fuerzas para hacerlo, las recuperarás.

.

lunes, 10 de noviembre de 2014

Blanco, vacío.

No sé. No soy nada sin ti. Por dentro solo tengo un espacio en blanco, un espacio vacío. Como un folio en blanco, antes de ser llenado de palabras con tinta negra. Blanco. Vacío. Blanco. Vacío...
Y cuando tú estás, oh... Mi interior vacío se llena de las palabras con tinta negra, como ese folio que antes era blanco, vacío.
Pero mientras tú no estás aquí yo no sé nada, no soy nada. Solo soy eso. Blanco, vacío.

viernes, 24 de octubre de 2014

Cuando te vi.

"No. No. No. No, no, no, no, no..."
Es todo lo que pasó por mi mente cuando te vi.
"No, no. Por favor, no."
"Por favor..."
En cuanto te vi lo supe.
Y no quería. No quería saberlo. No quería admitirlo.
"No, no..."
Seguía retumbando en mi cabeza.
"No."
Aún lo oigo en forma de eco.
No lo pude evitar. Caí.
"No, no..."
No quería.
Sabía que me iba a terminar enamorando de ti y que ibas a terminar siendo una adicción y que iba a terminar rota, perdida. Y sabía que no te iba a importar.
Y así fue.
Acerté.
Y aún suena en mi cabeza ese ruego, esa súplica.
"No, por favor, no..."
Pero ya es tarde.
"No."

lunes, 20 de octubre de 2014

A lo mejor.

Y creo que en realidad no era amor.
A lo mejor tan solo era una tonta obsesión.
Obsesión por no sentirme tan sola.
Obsesión por sentirse querida.
Obsesión por tener a alguien a mi lado.
Obsesión por sentir los labios de alguien sobre los míos.
Puede que no te haya necesitado a ti.
A lo mejor tan solo necesitaba a alguien.



viernes, 25 de julio de 2014

Y desperté.

Era demasiado bueno para ser real. Demasiado para mi. Casi como un sueño. Y al final resulta que yo tenía razón, no era real. Solo era una distracción más para cuando tu día se volvía aburrido y no sabías qué hacer y no tenías a nadie más con quién hablar. Solo era eso, un pasatiempo. Nunca te importé, admítelo. Pero me di cuenta, no caí en tu trampa. Desperté de ese sueño, volví a la realidad. Y dolió, vaya si dolió, pero valió la pena, eso te lo aseguro. Me salvé de una buena.

Y sigo aquí, sola, sin ti, pero viva. Sobreviví. Resulta que no te necesitaba, me las apañé yo sola. No te necesitaba. Porque ya me llegará ese alguien que sí que valga la pena. Y sigo sin necesitarte.

lunes, 9 de junio de 2014

¿Cuándo me tocará a mi?

Y dime, ¿cuándo me tocará a mi empezar a disfrutar de la vida?¿Cuándo me tocará poder vivir por mi misma, sin tener que complacer a nadie más? Porque, sinceramente, estoy harta de todo esto. Estoy harta de que todos los días sean iguales, de que en diecisiete años de vida no haya podido hacer nada. Que la única razón por la que sigo aquí es la esperanza en el futuro, la esperanza de que pueda cumplir mis sueños, viajar, disfrutar... ¿Pero qué pasa si no lo consigo?¿Qué pasa si todo sigue igual? Terminar los estudios, casa, trabajo, marido, hijos. ¿Habrá merecido la pena? Quiero disfrutar de mi vida de una vez. Mañana mismo me podría atropellar un autobús y todo lo que habré visto será el mismo pueblo, la misma gente y la misma rutina. Pero las cosas malas siempre pasan sin que las esperemos, porque una persona que tiene cáncer no dijo un día "Venga, voy a tener cáncer.", simplemente pasa sin avisar. Por eso quiero una oportunidad para aprovechar y vivir, así que dejadme hacerlo, por favor.